jueves, diciembre 13, 2007

Una merienda negros


No hace mucho se desató la II Batalla del Ebro. El gobierno de Aznar pretendía realizar el trasvase del Ebro para llevar agua a tierras levantinas para, según argumentaba el PP, abastecer a los agricultores de levante. Pero claro, la intención que subyacía no era la del auxilio de los agricultores, sino de el auxilio a todo ese urbanismo desenfrenado y sin control: urbanizaciones, campos de golf y parques temáticos.


De modo que con una causa justa como bandera, Aragón entero se lanzó al combate contra el trasvase con el simple argumento de “nos falta el agua aquí ¿y se la van a llevar para los campos de golf?”. No sólo Aragón, claro. Los ecologistas y la izquierda alternativa de todo el estado y especialmente de Murcia y el Pais Valenciano se opusieron a semejante proyecto en aras de la sostenibilidad ambiental. Eso dio pie a que multitud de expertos en medio ambiente de Europa vinieran por aquí, con lo que las autoridades aragonesas poco menos que hicieron como seña de identidad de Aragón la “Nueva Cultura del Agua”, el uso responsable y eficiente de un recurso natural tan básico y tan en riesgo con el cambio climático. El Aragón ecologista de la Expo de Zaragoza 2008 cuyo tema principal es el agua.

Hoy, diciembre de 2008, el Gobierno de Aragón, el mismo Gobierno de Aragón que entonces se opuso al trasvase y que sigue agitando el fantasma del mismo (no sin razón, por otra parte) porque sabe que eso quita votos al PP (y me parece muy bien), hoy se pone de rodillas ante el consorcio que trae el proyecto de Gran Scala: el recopón de la rehostia en cuestión de ocio. ¿No nos gustaba los parques temáticos y los campos de golf en Valencia? Pues esto es parque temático, con campo de golf y por si no fuera poco, con casinos y hoteles, es decir, un Las Vegas en el desierto de Los Monegros.

Con toda su cara de cemento armado con encofrado de titanio, el tándem Iglesias-Biel (PSOE-PAR) reconoce orgulloso que una de las razones por las que Zaragoza es una buena ubicación es por el AGUA. Porque está el Ebro al lado. Ole. ¿Es que nadie ve lo que pasa? Tanto ecologismo institucional, tanta expo, tanta cultura del agua y tanta pantomima ( y tanta hostia) para que en cuanto llegue una empresa y nos ponga ojos de loba aquí todo el mundo se baje los pantalones, se ponga de rodillas y ansiemos ser como los especuladores valencianos. Que coño, ¡aun peores! ¡Peores porque ellos son coherentes! A ver donde se meten estos políticos aquellas soflamas por el uso responsable del agua. Cualquier periódico de cualquier hemeroteca podría sacarles los colores a estos tipos que gobiernan Aragón. Si tuvieran vergüenza claro.

Pero nadie les sacará los colores. (Casi) toda la clase política y todo (todo) el Capital aragonés y parte del nacional no se ha perdido la presentación del proyecto, el primer compromiso que han tomado el gobierno de Aragón y la empresa, cubierta por todos los medios de comunicación aragoneses y parte de los estatales. Todo ovaciones y aplausos, risas, frotes de manos, olor a dinero, perspectivas de pillar cacho y regocijo generalizado. La vergüenza… para el que la tenga, claro.

Nos bombardearán con el consabido “crecimiento económico”: para los de siempre, por supuesto. Bancos, cajas de ahorros, empresarios del cemento y de las subcontratas…
También el manido “creará puestos de trabajo”: claro, todos camareros, croupieres o recepcionistas. Con convenios basura, contratos basura, sin sindicatos, sin jornada laboral determinada, sin futuro.

¡Participemos del entusiasmo general! ¡Aragón, tierra del putiferio! Ahora dejará de ser una metáfora para ser una realidad literal.

Esta vez no hay dudas razonables. Contra esta grotesca aberración sólo cabe nuestro mas absoluto rechazo y las contundente oposición.

NO A GRAN SCALA.

5 comentarios:

laura dijo...

Me parece un proyecto horrible,horroroso,espantoso, pavoroso,terrible,feo...no encuentro palabras...
Desde luego que si querian dar ejemplo de una buena política del agua y de desarrollo sostenible, se han lucido...
poderoso caballero don dinero...

entrenomadas dijo...

Hoy nos ha funcionado la telepatía, pero mi compa de curro (que es de Guinea) dice que no es una merienda de negros, que es una merienda de blancos imbéciles, muy imbéciles.


kisses

Manolo "el comunista" dijo...

¿Pero quién ha sido el bestia que le ha regalado a Biel "Casino"? ¿Pero es que no sabía que Scorsese no es válido para todos los públicos?

Esto es preocupante. Y más preocupante todavía es que no sé dónde agenciarme unos zapatos de esos blancos y negros y una pistola que no esté fichada. Es que me voy a encargar de la seguridad del Club "Virgen del Pilar".

Vergüenza me da ser aragonés. Son un puto rebaño de borregos. Nada más.

Fernando dijo...

Ay, Antonio... cada uno luchamos contra el trasvase por lo que luchamos contra el trasvase. En mi caso, por orgullo, por no dejarme machacar, como explico aquí:

http://bambino.blogia.com/2007/121102-gran-scala-y-el-trasvase.php

En todo caso, igual que la expo ha servido para dar una vuelta de tuerca en arquitectura sostenible, generando procedimientos de construcción que se van a usar en otras partes (porque son más baratos, porque generan menos gasto en recursos, etc, o sea, porque le son rentables al que edifica y al que lo usa luego, que si, que al final todo es dinero)(real como la vida misma), ¿por qué no va a servir una intervención grande de este estilo para seguir avanzando más en esta línea?

Igual resulta que el proyecto es más sostenible de lo que parece... igual resulta que al final si que somos el referente mundial de sostenibilidad porque sabemos hacer tinglados así de grandes de forma sostenible...

Por cierto. ¿Qué significa sostenible?

No se, yo se demasiado poco del tema para oponerme. Si, soy ingeniero y no literato, y resolver problemas de apariencia irresoluble es mi profesión. La experiencia dice que no hay solución perfecta... pero tan mala, tan mala como la estás pintando... Amos anda!

Eriwen dijo...

La cuestión es que la gente confunde dos términos: crecimiento económico con desarrollo, el uno no apareja necesariamente el otro.